Unión Cívica Radical (UCR)

 

Unión Cívica Radical (UCR),es el principal partido político de centro-izquierda en Argentina. Durante gran parte del siglo 20, la Unión Cívica Radical (UCR) fue el principal partido de oposición a los peronistas, que están representados por el Partido Justicialista. La UCR obtiene un apoyo significativo de la clase media urbana de Argentina.

Fundación y comienzos

La Unión Cívica Radical se fundó en 1890 en oposición al gobierno conservador y elitista que entonces estaba en el poder en Argentina. Promovió los valores democráticos liberales, incluido el sufragio universal masculino, y apeló especialmente a los votantes de la clase media en las áreas urbanas. Después de la introducción de las reformas electorales en 1912, la UCR comenzó a participar en las elecciones, ejecutando un programa que pedía la redistribución de la riqueza. En 1916, el líder de la UCR Hipólito Irigoyen se convirtió en el primer presidente de la Argentina en ser elegido con amplio sufragio; su gobierno posteriormente implementó una variedad de reformas económicas y sociales. En 1922 Irigoyen fue sucedido por su asociado cercano Marcelo T. de Alvear, quien adoptó políticas más conservadoras una vez en el cargo. En 1928, Alvear fue derrocado como líder del partido e Irigoyen fue nuevamente elegido presidente, pero fue destituido de su cargo por un golpe militar liderado por los conservadores en 1930. La UCR permaneció en la oposición durante los siguientes 25 años, el último período del cual estuvo dominado por Juan Perón, quien se desempeñó como presidente de Argentina desde 1946 hasta 1955.

La unión cívica radical intransigente

En la década de 1950, la UCR sufrió una división interna, con algunos miembros, incluido Arturo Frondizi, que se convirtió en presidente en 1958, formando la Unión Cívica Radical Intransigente (UCR Intransigente) y colaborando con los peronistas. En respuesta, los opositores de una alianza con los peronistas establecieron la UCR del Pueblo (UCR del Pueblo), que ganó las elecciones de 1963 después de la destitución de Frondizi en un golpe el año anterior. Sin embargo, el mandato del partido en el poder se vio truncado cuando otro golpe de Estado eliminó a su líder, Arturo Umberto Illia, de la presidencia.

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Partidos políticos de Argentina

Durante el final del siglo XIX y principios del XX, Argentina fue una de las pocas naciones en América Latina con partidos políticos bien establecidos y en pleno funcionamiento. Sin embargo, entre 1930 y 1983 las fuerzas armadas fueron un factor mucho más poderoso en la política argentina que cualquier partido político. Casi todos los gobiernos de Argentina durante este período fueron respaldados directamente por militares o militares, y casi todos los cambios en el gobierno resultaron de golpes de estado militares en lugar de elecciones competitivas.

Los dos partidos políticos tradicionales más grandes fueron el Partido Justicialista (PJ – también llamado Peronista), fundado en 1945 por Juan Domingo Perón, y la Unión Cívica Radical (UCR), o Unión Cívica Radical, fundada en 1891. Nuevas fuerzas políticas y alianzas tienden para formar durante cada ciclo de elección. Ejemplos notables en los últimos años incluyen la Coalición Cívica (CC) y la Propuesta Republicana (Propuesta Republicana, o PRO), ambos concentrados en los centros urbanos y trabajando para construir estructuras nacionales partidarias. PRO se basa principalmente en la ciudad de Buenos Aires, donde su líder, Mauricio Macri, ganó las elecciones de la alcaldía de 2007 y ganó la mayoría de los votos en la primera ronda de la elección de la alcaldía de 2011.

El sistema de partidos políticos

El sistema de partidos políticos era inestable e incapaz de servir como un gran apoyo para la consolidación de la democracia liberal. Las características dominantes de la mayoría de los partidos fueron el faccionalismo y el personalismo. La cohesión y la eficacia dependían de un líder fuerte, en ausencia de lo cual las organizaciones políticas locales y personales a menudo eran más fuertes que el partido nacional. Los partidos individuales casi siempre tenían la provincia, no la nación, como su punto de referencia fundamental. En general, los principales partidos no tenían políticas distintivas, y las divisiones entre las partes y entre las facciones intrapartidas se basaban en personalidades tanto o más que en la ideología.

inestabilidad y debilidad de las instituciones democráticas

La inestabilidad organizativa del sistema de partidos se reflejó en el hecho de que aunque entre siete y 10 partidos típicamente impugnaban las elecciones nacionales anteriores a principios de la década de 1950, al menos 150 partidos distintos participaron en las elecciones celebradas entre 1955 y 1965. En el momento de la Golpe de estado de 1966, hubo tres partidos radicales separados, cuatro partidos socialistas, al menos una docena de partidos peronistas y neoperonistas, y tal vez 20 partidos conservadores. Aunque nueve partidos y coaliciones impugnaron las elecciones de 1972, solo la UCR y el PJ tenían una organización formal en cada provincia. Quince partes impugnaron las elecciones de 1983, 13 de las cuales presentaron candidatos presidenciales.

La naturaleza fluida de los partidos políticos contribuyó a la debilidad de las instituciones democráticas liberales. La mayoría de los partidos eran poco más que máquinas electorales diseñadas para promover las ambiciones políticas de sus líderes. Su objetivo era obtener el control de la rama ejecutiva; una vez que se logró, las partes sirvieron poco. Rara vez un partido del gobierno desempeñó un papel importante en la formación de políticas. Hubo pocos incentivos para que los partidos de oposición apoyaran al gobierno porque el mecenazgo y la participación en la formulación de políticas provenían únicamente del control del poder ejecutivo. Por lo tanto, debilitar al presidente tanto como sea posible fue la mayor preocupación de los partidos de oposición. Al impedir el programa del presidente, los partidos de oposición podrían esperar precipitar una crisis política, lo que podría aumentar sus posibilidades de obtener la presidencia.

Aunque el “Frente Para la Victoria” (u “oficialismo” del que tanto Balestrini y Vaca son miembros) tenía una pluralidad, hubo 31 bloques políticos diferentes en el Congreso antes de las elecciones de 2007, lo que dificultó la obtención del consenso. Si bien hay nominalmente más de 40 partidos políticos nacionales y 650 partidos locales en Argentina, como ha sido el caso en las pasadas elecciones, los principales candidatos en los exámenes parciales de junio de 2007 estuvieron respaldados por coaliciones contra partidos individuales. Siete alianzas registradas en la provincia de Buenos Aires, la campaña electoral de esta carrera representa el 37% del voto nacional.

Las cuatro alianzas principales incluyeron el gobernante FpV pero bajo un nombre recién bautizado, el Victory Peronist Front (FJpV); la PRO-Unión de los disidentes peronistas; el Partido Radical (UCR), la Coalición Cívica (CC) y el recién creado Acuerdo Cívico y Social del Partido Socialista; y el Consenso Federal del vicepresidente Julio Cobos. Nueve alianzas registradas en el Distrito Federal, otro distrito electoral clave que representa el 9.5% del voto nacional. Las tres principales alianzas incluyen la propuesta republicana (PRO), el Acuerdo cívico y social y el gobernante Frente de la Victoria (FpV).

En diciembre de 2009, la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner (CFK), aprovechándose de su mayoría (próxima a vencer) en el Congreso cojo, logró que se aprobara su proyecto de reforma electoral sin mayores modificaciones. La nueva ley tiene elementos positivos y sensibles que podrían hacer que los partidos políticos sean más democráticos y menos el fiefdo personal

Series ambientadas en la Casa Blanca y la política de EE.UU.

Tras unos años de sequía, en los últimos tiempos, han vuelto a copar nuestras pantallas las series ambientadas en la Casa Blanca. Pero, ¿son solo un relato fiel de la política estadounidense? ¿Podemos usarlas para comprender mejor el sistema político de Estados Unidos?

En ocasiones, es difícil para los ciudadanos de fuera de Estados Unidos entender su sistema político; ya que las similitudes con otros sistemas europeos o latinoamericanos son casi inexistentes. Pero no tampoco debemos creernos a pies juntillas todo lo que vemos en las series ambientadas en la Casa Blanca. Para poder orientarnos un poco, hoy os traigo un pequeño análisis de estas series y sus puntos fuertes y débiles.

El ala oeste de la Casa Blanca

Es la más antigua de las series ambientadas en la Casa Blanca que merece la pena analizar. El ala oeste de la Casa Blanca, creada por Aaron Sorkin duró 7 temporadas y se despidió de sus espectadores en 2006. Está considerada por crítica y expertos como una de las mejores series políticas de la historia.

La serie se basa en una época de administración demócrata, bajo el mandato de Josiah Bartlet (Martin Sheen). Aunque todos los personajes son ficticios, no cuesta trabajo establecer correspondencias con la presidencia de Bill Clinton. Sorkin nos introduce en la realidad del Despacho Oval y su ocupante, así como su gran equipo de asesores y consejeros.

Su principal punto fuerte es mostrar, siempre desde un punto de vista amable, el día a día del Presidente de los Estados Unidos: su relación con los miembros de su equipo, la toma de decisiones, cómo se afronta una campaña electoral; e incluso el funcionamiento de instituciones tan emblemáticas como el Tribunal Supremo.

House of cards

Esta serie, dirigida por David Fincher, ha cosechado multitud de premios y el aplauso unánime de la crítica y del público. Actualmente los fans de la serie se encuentran a la espera de la cuarta temporada, que ha levantado mucha expectación.

La visión de House of Cards, es completamente opuesta la del ala oeste de la Casa Blanca. En lugar de mostrar un equipo unido en torno a su Presidente y dispuesto a luchar contra todo por defender a su país; nos encontramos con una pareja protagonista llena de ambición y sed de poder. Los Underwood consideran legítimo cualquier medio, ya sea legal o ilegal, para conseguir sus propósitos, que no son otros que acumular más y más poder; y alimentar su codicia.

House of cards nos relata la política estadounidense como un nido de intereses particulares, filtraciones y traiciones al servicio de los más astutos o los que demuestren tener menos escrúpulos.

Nos da una visión bastante acertada de la relación de los políticos con la prensa y cómo unos y otros se utilizan con filtraciones interesadas para conseguir sus propósitos. También cobra importancia, una figura poco común en otros sistemas políticos, como la del vicepresidente y su elección.

Scandal

Scandal es otra de las series ambientadas en la Casa Blanca que se encuentra en emisión actualmente. Esta ficción, creada por Shonda Rhimes, está inspirada en la figura de Judy Smith. Smith es una abogada estadounidense que fue subdirectora de comunicación del primer presidente Bush y actualmente está especializada en gestión de crisis, como el caso Lewinsky o la acusación de acoso sexual al jugador de la NBA Kobe Bryant.

La propia Judy Smith ejerce de productora ejecutiva de la serie, por lo que su principal punto fuerte es mostrarnos la gestión de las situaciones de crisis: cómo tomar el mando y enfrentarse a ellas intentando minimizar los daños para los famosos clientes que contratan los servicios de la abogada Olivia Pope.

Como en toda ficción se tiende a la exageración, pero encontramos un episodio muy interesante en relación a la manipulación de unas máquinas de voto en las elecciones presidenciales, algo de lo que en realidad se acusó a la administración de George Bush Jr.

Political Animals

En este caso, hablamos de una miniserie, de solo 6 capítulos, creada por Greg Berlanti. En ella se retrata la vida de la Secretaria de Estado de Estados Unidos, interpretada por Sigourney Weaver. La mayoría de interpretaciones hablan de que el personaje principal podría estar basado en Hillary Clinton.

De Political Animals podemos extraer como conclusión la importancia de la familia de los políticos en la vida social y política de Estados Unidos. Un papel preponderante que en el resto de países no se les suele otorgar y que en muchas ocasiones llama la atención y es algo difícil de comprender.

Otras series ambientadas en la Casa Blanca

Las series políticas, y sobre todo las series ambientadas en la Casa Blanca están en auge en los últimos años. Y aunque en mi opinión las fundamentales son las cuatro anteriores, también podemos encontrar otras ficciones interesantes como Veep, Jack & Bobby o Señora Presidenta.

Por otro lado, si te gustan las series políticas, aunque no estén basadas en Estados Unidos, no puedes dejar de ver Borgen. O busca entre el inmenso catálogo de servicios como Canal Plus, Vodafone Televisión u Orange Televisión.

Espero que este post sobre series ambientadas en la Casa Blanca te haya resultado interesante.